En medio del invierno buscamos diferentes opciones para escapar de la caótica Ciudad de los Reyes. La solución es práctica, funcional y se encuentra a unas horas de Lima: los distritos de Cieneguilla y Chaclacayo.
Vivir en la capital ofrece numerosas ventajas gracias a su accesibilidad, pero conlleva problemas como la inseguridad, el tráfico y la contaminación. Esta realidad ha llevado a muchas personas a buscar refugio en la tranquilidad de distritos como Cieneguilla o Chaclacayo. Estos lugares, con su clima estable y un entorno natural cuidadosamente diseñado, ofrecen una experiencia de vida diferente. Muchos optan por alquilar una casa en estos distritos para escapar del estrés de la ciudad, pero algunos terminan considerando la compra de una propiedad como una opción permanente después de experimentar la calidad de vida que ofrecen.

Las casas de campo representan la excelencia de una infraestructura meticulosamente diseñada para cumplir con un propósito específico. Estos espacios, aparentemente comunes, se transforman en un lujo tanto para la vista como para el bienestar emocional de aquellos que buscan escapar del clima frío de la ciudad.
Una de estas escapadas se encuentra al este de Lima, en el clásico distrito de Chaclacayo. Aquí, una variedad de propiedades con una tradición artesanal arraigada ofrecen una experiencia que transporta a los visitantes a la década de los 60, con todo el esplendor de la aristocracia de esa época.
El propósito de estas viviendas es fusionar las necesidades contemporáneas con los elementos tradicionales del pasado. Por ello, destacan características distintivas como techos altos de barro, tejas y quincha que evocan la inspiración neoandina, y piezas indígenas exhibidas en las paredes como un homenaje a los artistas del pasado, quienes buscaban estimular la memoria sensorial y enfatizar la conciencia histórica.

Cieneguilla, como uno de los destinos campestres más populares, se destaca en esta tendencia. Aunque atrae a una gran cantidad de visitantes diarios, su principal desafío radica en la falta de urbanización debido al terreno irregular. Sin embargo, diversos propietarios, ansiosos por encontrar la casa ideal, buscan soluciones a través de arquitectos especializados en la resolución de la complejidad de estos terrenos, estableciendo así una armonía entre la topografía y el entorno natural.
Desde lejos, se puede apreciar la arquitectura rústica de las casas de campo, donde la piedra, la madera y el hormigón son los materiales predominantes para lograr un acabado que refleje el encanto rural. Una vez dentro de este entorno, la tranquilidad y la ausencia de movimiento peatonal se convierten en beneficios que garantizan un sueño reparador sin interrupciones.

Los jardines y piscinas son elementos que captan la atención de los interesados en las propiedades de campo. Por ello, se emplea la técnica de crear espacios en forma de letra «L» para integrar armoniosamente el interior con el exterior. Esto demuestra que un buen diseño arquitectónico es aquel que visualmente une diferentes áreas, creando una dualidad entre lo sólido y lo simple.
Estos establecimientos, que albergan proyectos bien concebidos, invitan de manera cálida a los habitantes de la ciudad a empacar sus maletas y experimentar un estilo de vida revitalizante en el campo. Ya sea de manera temporal o permanente, se pueden disfrutar momentos gratos en familia sin alejarse de la naturaleza. ¡Atrévete a salir de tu zona de confort en esta temporada!
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